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Vizcaya Museum & Gardens

Una nueva meta y algo distinto para hacer en Miami

 

En el 2016 tuve la fortuna de viajar a Miami, USA, durante las vacaciones de Semana Santa. Fue un viaje realmente corto, pero lleno de cambios. Decidí que era hora de hacer algo distinto dentro de una ciudad en la que nada cambiaba, o por lo menos así lo sentía yo. He viajado al estado de Florida como unas cinco o seis veces, viajes familiares siendo menor de edad, en donde el objetvo de la visita era comprar la ropa de todo el año. Lastimosamente mis padres nunca fueron personas interesadas en viajar para conocer y culturizarse, un hecho que quise cambiar el año pasado.

Foto por: Rebeca Alvarez
Entonces tenía mi objetivo, hacer algo mas que comprar en la ciudad mágica, pero ¿qué hacer?. Esta pregunta rondó por mi cabeza durante varios días, hasta que pasando por el lobby del hotel visulicé una especie de revistero en el cual se regalaban afiches de atracciones y eventos en la ciudad. ¡Bingo!

Agarré los dos mas interesantes para mi en el momento, uno de Miami Seaquarium (no me juzguen, tenía que llevar a mi hermano de 13 años conmigo) y uno de Vizcaya Museum & Gardens. Durante el día leí los folletos y lo comenté por teléfono con una amiga. Estoy sefura que ya saben cual fue mi elección, lo que no saben es el porque y realmente hay tres principales razones por las cuales elegí Villa Vizcaya:

  • La distancia: Movilizarse en Estados Unidos es un aspecto un poco más tedioso que hacerlo en alguna otra parte del mundo. Miami, en mi opinión, es una ciudad sumamente díficil ya que el transporte público no es realmente bueno y al igual que en el resto de los estados el combustible es muy costoso. Como iba a tener que moverme en taxi ya que mi madre necesitaba hacer unas diligencias y no podía dejarnos, ni quería acompañarnos (se los dije, mi madre es compradora compulsiva, su principal objetivo es ir de tiendas y no de museos) pues Villa Vizcaya se encontraba mas cerca para mi que el Seaquarium.
  • Mi motivación: Nuevas metas, nuevos objetivos, una nueva Beca. Si mi intención era hacer un cambio significativo pues ir a una atracción totalmente popular y sin ningún tipo de enriquecimiento intelectual no estaba fomentando el cambio que quería lograr en mi. No me mal interpreten, me hubiese encantado nadar con los delfines y jugar con los pingüinos, pero no representaba mi objetivo adecuadamente y uno tiene que ser fiel a sus convicciones. Así eso signifique deja de tener una foto mega cool besando a un delfín.
  • El costo: Creo que este punto fue desicivo a la hora de tomar mi decisión. No se si ustedes lo saben, pero ir a jugar con los delfines es excesivamente costoso. Solamente la entrada vale 45.99$ y eramos dos (Si, no se olviden de mi hermano menor), lo que equivale a un costo de casi 100$ solo para entrar al acuario. Las experiencias de nadar con los delfines, con las focas o convivir con los pingüinos tiene un costo adicional y mi presupuesto no estaba preparado para ese gasto. En cambio, la entrada a Vizcaya cuesta 18$ lo que nos permitía ver la totalidad del museo a ambos por menos de la mitad del costo de la primera opción. En términos generales, Vizcaya se veía cada vez mas atractivo para mi.
Una vez tomada esta decisión llamamos a un taxi y nos encaminamos al museo, el cual queda en Coconut Grove (Para los que nunca han visitado esta zona de la ciudad es una zona muy exclusiva y hermosa, se encuentra cerca de la bahía y tiene mucha historia en sus calles). ¡Mi emoción era gigante!.
Llegamos al lugar y pagamos nuestras entradas en una pequeña casita, aquí puedes comprar el Audio Tour (el cual cuesta 5$ más) y obtener un tríptico con un mapa enumerado de la propiedad, con los cuales puedes hacer el recorrido en orden, o si prefieres ser espontáneo y ver y escuchar lo que te interese puedes saltarte este paso. Sin embargo les recomiendo hacer la inversión, ya que como les iré contando, lo increíble de Vizcaya no es solo lo magnífico que es sino la historia que lo acompaña.
Entrada a Vizcaya. Foto realizada por: Rebeca Alvarez

Foto por: Rebeca Alvarez
Lastimosamente dentro de la casa no se pueden tomar fotos, pero en las areas verdes si está permitido y de hecho estos espacios se usan mucho para sesiones de fotos de modelos y quinceañeras (En nuetsro recorrido vimos ambas). Esta casa perteneció a James Deering, un magnate de la época cuya fortuna provenía de la cosecha, este invirtió una gran cantidad de dinero en el diseño y la construcción de Villa Vizcaya y su riqueza es algo tan grande que solo la magnificencia de la casa puede darnos una idea de la misma. Su fortuna era tan amplia que mando a traer una hermosa vajilla de oro desde Europa, la cual se hundió con el Titanic y posteriormente la volvió a pagar y ordenó que se la trajesen nuevamente (basta decir que la vajilla tenía un valor de miles de dolares y para el transporte en barco de tales objetos era inusual y muy costoso). Tenía un congelador ¡un congelador! algo totalmente innovador para la época y que refleja lo avanzado que estaba el Sr. Deering para su época.




Cocina de Villa Vizcaya. Foto tomada de: Flickr.com
El recorrido por la casa y la historia de las habitaciones son sorprendentes  y mientras más recorres, más quieres saber sobre la vida de tan interesante personaje. Inclusive mi hermano estaba fascinado lo cual me parece un logro considerando que es bastante inquieto y se aburre con facilidad. Al terminar el recorrido dentro de la casa, procedimos a visitar la bahía, la cual es realmente linda y en dondeanclaban sus barcos los amigos de Deering cuando venían visitarlo (Tener tu puerto personal, ¡que cosa mas increíble!).

Vizcaya Bay. Foto por: Rebeca Alvarez

Rápidamente pasamos al área de los jardines, y he de decir de el paisajista Diego Suárez realizó trabajo increíble. Este pequeño mundo mágico junta fuentes y estanques, distintos árboles y arbustos con estatuas y un artes espectacular, que hace de estos jardines algo sorprendente. Es realmente díficil describir lo magníficos que son, por lo que solo puedo invitarlos a visitarlos y aconsejarles que lleven sus camarás y aprovechen de unas hermosas fotos con un paisaje tan encantador e inusual como este.

Vizcaya Gardens. Foto tomada de: miamiallaround.com


Jardines de Vizcaya. Foto por: Rebeca Álvarez
El audio tour dura entre una y dos horas. Más el tiempo entre tomarse fotos, descansar en los jardines y disfrutar de la vista, el recorrido dura de dos a tres horas aproximadamente. En el año de mi visita el Café no estaba en funcionamiento debido las remodelaciones, pero actualmente si está abierto al público. Imaginense disfrutar de un té con esa vista maravillosa al jardín, pensando que es 1920 y eres la Srta. Deering, disfrutando de una tarde de verano el la propiedad de tu tío (Vamos, que soñar no cuesta nada. Siganme la corriente).

Sin embargo, si no quieres hacer uso del Café mi recomendación es que vayas después de comer y lleves una botella de agua para mantenerte hidratado. Es una experiencia realmente satisfactoria, diferente y mucho mas económica que otras (mi hermano y yo gastamos un total de 46$, lo mismo que costaba la entrada de uno para el Seaquarium). Llegarás a casa dandole una clase de historia a tus amigos y familia, y si puedes llevarlos contigo pues mejor aún, aprovechen los escenarios para unas fotos lindas y geniales y para conocer un pedacito de la historia tan increíble que tiene por ofrecer este lugar.


Para mas información visitar: www.vizcaya.org


Saludos,
Beca



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